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Capítulo I: Invierno Seco Editar

Corría el año 2009. Un joven Luca se arrastraba por el asqueroso invierno sin brisa de La Pintana, herido. Encontró la mesa y se fabricó un dedo metálico. Dolía bastante. <<servirá>> pensó.

Capítulo II: La Reunión. Editar

Ya estaba todo listo. Terebías miró a su alrededor, admirando el oscuro y a la vez irresistiblemente elegante bar de su propiedad. -Buen olor, así me gusta.

El aire acondicionado perfecto, las lujosas cubiertas en cada mesa y barra. Nada hacía pensar que estaban en una de las islas más pobres del Mediterráneo.

-Señor. Ya han llegado varios invitados- le indicó su asistente.

-Hazlos pasar, Jonás.

Un hombre bajo y nervudo entró a la habitación desde el fondo, caminando lentamente. Parecía rondar los cuarenta y había hecho un buen intento por parecer formal. Sus facciones sudamericanas lo delataban, aunque saludó en perfecto italiano al mayordomo y al asistente.

Miró a Terebías deteniéndose a un par de metros de distancia:

-¿Donde me puedo sentar?

Terebías se ríe brevemente y dice -¡Buena Xino!. -Buena Mr. T, responde el recién llegado.

En seguida entran varios personajes. Dos tipos más altos entran primero, se ven incómodos de estar uno al lado del otro. Ambos van muy arreglados. El primero lleva botas militares y peinado raso y el segundo una bufanda azul que destaca. -¡Buena Fritz! ¡Buena Efraín! – Tanto tiempo. Muy buena pinta la de ambos, pero tenían sus defectos: Fritz había perdido un dedo del pie en una actividad de entrenamiento militar; y Efraín sufría de dolores crónicos en la rodilla derecha luego de recibir un disparo en medio de una redada anti-drogas en la que él "no" estaba involucrado.

Entraron luego varios otros, todos de edades similares y se fueron sentando:

Adolfo, Morosito, Oscar, Diego, David, Gabriel II (o Gabriel el pequeño) Esteban de Camlot , Pedro, Emilio, Adrián, Mohammed, Tom y por último, nervioso como siempre, Xabier.

Luego, nuestro anfitrión, Terebías, prendió una pantalla, donde apareció el Cid de Arabia, nombre irónico de Benjamín, quien tenía asuntos muy importantes y no podía hacer el viaje hasta Europa.

¡Ah! Que increíble momento aquél. Casi veinte minutos de saludos y uso de chistes polvorientos de antaño tuvieron lugar entonces, aunque más temprano que tarde se impuso un incómodo silencio, hay que pensar que muchos de ellos no se veían hace más de 10 años. Los pongo ya en contexto, queridos lectores, éstos hombres eran (algunos siguen siendo) ociosos millonarios y multimillonarios, parte de los conocidos como post-millenials, puesto que habían nacido y habían amasado sus fortunas en el siglo XXI. Y eso eran: millonarios sin nada que hacer, hasta el último de ellos.  Y su relación era que casi todos ellos habían estudiado juntos. (Eran tiempos donde era del gusto popular estudiar en el Báltico). El objetivo de la reunión era concertar una última aventura: una forma de pasar el ocio.

La conversación estaba volviendo a  nacer.

-Faltan minas.- Observó Benja desde la pantalla.

Diego y Tom, a coro: -Estoy de acuerdo.

-Sí men, ¿por qué dijiste que nada de minas? -Pregunta Morosito,mirando a Efraín.

-El Xino ya va a explicar.

El aludido, que responde a el llamado de Xino o de Manolo,se levanta y dice con voz clara:

La aventura es más que obvia, es la mejor manera de matar el aburrimiento: yo los invito a la conquista del planeta.

Anunciado esto, una carcajada dominó la multitud, aunque también sonrisas perspicaces (como la de Esteban o Adolfo). Pasada la sorpresa, comenzó un desordenado diálogo y entonces:

-¡Silencio! Tenemos un plan. Tengo un plan.

Por supuesto que tenían un plan. Y eso fue lo que organizaron esa noche.

Capítulo III: Preparando Sao Tomé Editar

Para que entiendan ustedes, queridos lectores, muchos de estos filántropos tenían (o tienen, depende del año en que leas esto) propiedades enormes y muy variadas e importantes influencias en todas partes del globo.

Y la primera parte del plan consistía en reclutar mercenarios, todos los posibles de las zonas de especializados, o sea, los más caros y además reclutar desde zonas en conflicto, donde eran más baratos pero más indisciplinados.

Bar privado, norte de Corfu, Europa.

Terebías reparte los tragos. -¿Un cigarro? –No, sabes que nunca he fumado.- responde Efraín. –Yo sí. –En serio, Manolo. –Probablemente nos muramos todos de aquí a un par de meses, por qué no. La cuarta persona se mantiene en silencio, con la vista amargada. Toma cerveza sola.

-Te vas a emborrachar muy rápido. Fritz no responde. Terebías también está taciturno.

-¿Pasa algo, tanque? –Sí, lo que sucede en Venezuela me tiene consternado. Increíble que ya vaya a empezar el 2039 y siga la guerra civil. –Tanta sangre derramada en vano. -Cuando hayamos conquistado algo, quiero dedicar algunos mercenarios a terminar esa guerra.- Hecho.

-Mucha más se derramará cuando empecemos esta hueá.- Fritz por fin dice algo.

-¿qué escribes?- pregunta Efraín a Manolo. –Todo. Esto será  épico y quiero dejar constancia. Efraín mira el texto y dice: te equivocaste, ese no fue el primer paso.

Silencio. A partir de ahora, Efraín relata:

El primer paso realmente fue hacer la enorme vaca de millones para comprar u barco de guerra a Turquía (lo eligió Fritz). Y hacer allí las reuniones generales. Y luego vino lo de los mercenarios.

Manolo retoma (retoma) la narración:

Por fin, la reunión secreta de nosotros cuatro logró su objetivo: definimos donde partir la invasión: Sao Tomé e Príncipe, una pequeña, corrupta y estratégica nación africana, en medio del golfo de Guinea.

Capítulo IV: Caso Crema fluorescente Editar

Analicemos ahora con un cuadro de donde sacaron estos millonarios sus primeros mercenarios:

Origen Cantidad Comprador
Grecia 900 Terebías
Siria 900 Xabier
Nigeria 300 Tom
Chile 500 Morosito
Irlanda 600 Óscar
Arabia 400 Benjamín
Egipto 1 000 Mohammed
España 200 Diego
Escocia 500 David
Estados Unidos 300 Esteban
Colombia 300 Emilio
México 300 Pedro
Brasil 100 Gabriel II
Japón 100 Gabriel II

El caso Crema correspondió a una rápida invasión de Sao Tomé y Príncipe. Diego fue el encargado de ejecutar el primer movimiento en la pequeña isla de Príncipe, con sus 200 mercenarios españoles.

Los primeros tres grupos quedaron bajo el mando de Fritz, los siguientes siete bajo el mando de Efraín y los últimos cinco bajo el mando de Manolo.

En tan solo una noche y un día, gracias a la acción de los mercenarios y de tres nuevos barcos de guerra recién comprados, toda la nación de Sao Tomé cayó en manos de WDN.

Capítulo V: Primer Flashback. Editar

Al llegar el reporte desde Sao Tomé, con las noticias de la fácil victoria, Efráin y Manolo se tomaron un momento para celebrar antes de planear el Caso Cian, es decir la invasión de Guinea Ecuatorial y Gabón.

-Increíblemente fácil. - dijo Efraín.

-Al contrario, creíblemente fácil, era lo lógico. - Hace una pausa y dice - ¿Recuerdas cuando tenías que conseguir armas para tu guerrilla en Chile, hace más de nueve años? Pedazo de sorpresa me encontré…

-Pues sí.

Efraín comienza a rememorar…

Chile, cinco años después de la guerra. Hace tres años se aprobó la reforma constitucional. Por ende, el jovencísimo parlamentario Efraín Parra es parte de la renovada élite política chilena, que tiene como tarea levantar a un país derrotado de sus cenizas. Pero Efraín tiene sus propios planes. En ese momento suena su teléfono. -Al fin. ¿Aló? Sí, Xino, te veo en diez…

Más tarde. Un Manolo un poco más joven se dirige a Efraín: Me respondió un contacto anónimo…(susurra) un tal Mal-Dyto. Parece tener buen material.

- ¡Mal-Dyto! También me contactó. Tiene en efecto geniales armas, modernas.

-Vamos entonces. Parten en una camioneta. Llegan a los suburbios de Ciudad Esmeralda. -Increíble que una ciudad tan joven ya tenga suburbios- comenta Manolo.

Entran a un edificio de dos pisos con pinta de nada. Dentro hay escritorios vacíos, al menos unos ocho. En el último un hombre de mediana edad, tez bronceada, espera tranquilamente.

-Tardes. Soy Manolo y…- No puede terminar la frase. Está completamente paralizado. Efraín lo mira sin entender. -Chuuucha- dice Manolo. Frente a él, sin cambiar de expresión, pero igualmente asombrado, no estaba otro que Luca Felli, amigo desaparecido de su vida hace ¿19? Años. Y no en los mejores términos.

El flashback termina. Efraín mira a Manolo, riéndose. – Igual nos vendió las hueás de armas.

-Sí. Pero el meo sustito.

En ese momento entra Fritz, con planos de barcos. – Sé que aún no conquistamos ningún astillero decente, pero…

Y la conversación cambió totalmente de rumbo.

Capítulo VI: Caso Cian Editar

Antes de hablar de esta invasión debo mencionar el pacto Litman- von King, una consecuencia directa de la primera guerra. Pasó que en Sao Tomé había una pequeña base estadounidense, cuyos soldados pudieron observar todo el ataque a la capital. Este llevó a que la superpotencia mundial conociera de la existencia de WDN. En un rápido movimiento, Manolo G. envió al carismático Esteban de Camlot a pedir una entrevista con algún diplomático norteamericano para explicar que sucedía ahí. Pues se consiguió y el encargado de representar al grupo terrorista fue el Rey del Chamullo, Fritz von King. El tratado contempló que los Estados Unidos reconocían la acción de WDN como liberación del pueblo de Sao Tomé y no como una conquista.

La invasión de Gabón en sí, la veremos acá: Caso Cian. La invasiòn estuvo a cargo de tres comandantes: Fritz, Efraín y Manolo quienes se colocaron al mando de tres grupos de ejércitos y de todos los subcomandantes. Destacó la participación de Mohammed y sus 1000 mercenarios egipcios.

Cuando al fin se rindió Gabón y la Guinea Equatorial, WDN había crecido en casi 2 millones y medio de habitantes y estaba preparado para lanzar un avance industrial de cara a su futura expansión.

Capítulo VII: La Reorganización Editar

La fiesta había terminado hace tan solo 6 horas y todos los miembros de WDN estaban ya reunidos, a eso de las 10 de la mañana.

-Se que muchos apena pueden entender qué está pasando pero mires: lo logramos, hemos conquistado un puto paìs entero y nadie nos ha dicho nada.- dice Terebías.

-El mundo está más en la mierda de lo que yo creía.-interrumpe alguien.

-Da lo mismo. La cosa esque ahora nos repartiremos estas tierras. Gabriel ya se había reservado Sao Tomé, pero los demás pueden ir pidiendo...

Así se fue el día. Al final, Guinea quedó dividida en tres ducados: Malabo, Costa e Interior y Gabón en seis: Ville, Port, Tchiba, Oyem, Makul y Francland. Los nuevos duques serían respectivamente: Diego, Fritz, Tom, Efraín, Manolo, Esteban, Oscar, David y Pedro. Los demás deberían seguir esperando.

Hacia el final de la reunión, Fritz preguntó: -Y ahora para donde?

-La lógica indica hacia Camerún o otro sector de África, pero...

-Pero primero, quiero volver a Chile.

Capítulo VIII: Madre Patria Editar

Capítulo IX Editar

Capítulo X Editar

Capítulo XI Editar

Capítulo XII Editar